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Wi-Fi de Barcelona: con la ética hemos topado

Dice el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, que el servicio de Internet Wi-Fi que ha comenzado a ofrecer el Ayuntamiento en las calles de la ciudad será «libre, gratuito y universal». El alcalde tiene una concepción de libertad y universalidad bastante flexible por lo que se ve, ya que, salvo excepciones en ciertos lugares, las conexiones estarán limitadas a 60 minutos, a velocidades de 200 kbps y estará restringido el acceso a páginas y servicios que «puedan ser cuestionadas desde un punto de vista ético». Por ejemplo, el Messenger para el ayuntamiento es poco ético.

Lo dicho, un concepto de libertad y universalidad de lo más curioso.

RFID en el transporte de Barcelona

La empresa de transporte público del área metropolitana de Barcelona pretende implantar los billetes de viaje con RFID para 2011. La excusa, mejorar la velocidad de acceso al transporte. Algo más que discutible con esta medida, pero que se consigue fácilmente con otras como la eliminación de los tornos o permitiendo la entrada por las puertas traseras de las guaguas, al mismo tiempo que se aumenta la plantilla de revisores y los controles aleatorios.

La ciudad, parque temático

Bienvenidos al nuevo parque temático, concebido para el disfrute de visitantes y sufrimiento de residentes; tu propia ciudad. Como sacado del vídeo más surrealista de Realidades Avanzadas. Dos personas han sido multadas en Sevilla por beber refresco en la calle. Todo ello por aplicación de una ley que pone en cuestión el derecho de reunión. Una ley que es arbitraria, pues se aplica cuando el policia local lo considera oportuno (¿autoridad competente?). Una ley que llega hasta los extremos de multar por hablar en la calle.

Bienvenidos a la ciudad para comprar, para visitar, para fotografiar (bueno, depende de a donde apuntes),… pero no para vivir. A ver si alguien se va a pensar que la calle es de todas y de todos.

La dura realidad de un africano en Barcelona

Hay cuestiones que te hacen pensar hacia donde vamos, o más bien donde se encuentra la sociedad en algo tan básico como la convivencia entre personas. Está claro que las políticas que se desarrollan desde muchas instituciones no ayudan en absoluto. Pero a pesar de ello, parece haber cosas enquistadas en la sociedad que cuesta superar, a pesar de que a muchos se les llena la boca con palabros como globalización, multiculturalidad, cosmopolitanismo, etc.

Mi compañero de piso me ha contado durante la comida lo que le pasó anoche a una persona que conoció esta mañana, mientras trabajaba (trabaja “de cara al público” y suele hablar con mucha gente cada día). Era un argelino, traductor de profesión y que lleva bastantes años en España y hasta ahora, casualmente, vivía en Tenerife, en el sur de la isla, trabajando en el sector turístico.

Llegó a Barcelona por una oferta de trabajo que se ajustaba más a su perfil que el de recepcionista de hotel. Al llegar, dejó en la cosigna de la estación su maleta, donde, desafortunadamente, se quedó su documentación. Era tarde, así que la estación cerró. Emprendió la búsqueda de hotel, y al llegar, le decían que al no tener documentación no podían darle una habitación. El insistía en que traería la documentación al día siguiente, que ahora la tenía en la consigna y no podía recuperarla, que tenía el dinero para pagar por la habitación que eso era ningún problema. Pero no hubo manera. Ni ahí, ni en tres hoteles más, donde se encontró con la misma respuesta.

Al intentarlo en el quinto, harto, finalmente llamó a la policía. Finalmente, después de mucho rato, e ir a buscar las cosas a la estación (abre a las 4’30), se le “abrían las puertas” de los hoteles. Agradeció a los policías la ayuda pero ya no fue a ningún hotel. Pagar por sólo unas horas le parecía absurdo.

Cuando mi amigo lo encontró el hombre estaba muy enfadado y frustrado. El haber tenido que pasar la noche de hotel en hotel había sido la última gota de un vaso lleno de despropósitos racistas. Su aspecto de magrebí pesaba por encima de cualquier otra cosa al relacionarse con los “modernos” y “tolerantes” europeos. Y parecía que las cosas habían ido de mal en peor desde que llegó a Barcelona, la ciudad “cosmopolita”, sumum “del progresismo”. El hombre estaba harto y sólo tenía ganas de volver a Argelia, aun a costa de no poder ganarse la vida como le gustaría, pero donde al menos no le juzgarán de antemano por ser un poco más moreno, o tener unos rasgos determinados.

El hombre se preguntaba que hubiera pasado si el que se hubiera presentado en el primer hotel hubiera sido un señor de traje y corbata, con la piel blanca como la leche, con pelo rubio, ojos azules y un marcado acento alemán. Yo creo que lo tengo bastante claro.

EXGAE: asesoría cultural copyleft

En la guía Le Cool Barcelona de esta semana me encuentro con una minientrevista a Simona Levi, miembros de la EXGAE, la asesoría que pretende ayudar frente a los abusos de la SGAE.

Como la mayoría conocí la EXGAE por la red, tras su puesta en marcha allá por mayo. Pero, casualmente, me encontré con su local al asistir a la jornada Compartir dona gustet, a finales de mayo. La jornada se llevó a cabo en Conservas, el mismo espacio donde hace su labor de asesoría la EXGAE.

EXGAE es una iniciativa que surge de un amplio colectivo de ciudadanos y asociaciones relacionados con el mundo de la cultura y el activismo. Pretende asesorar, dar respuestas, herramientas y recursos a usuarios de la cultura y creadores, dentro del marco del copyleft.

De la entrevista me quedo con la siguiente pregunta:

¿Otras luchas? Defender las redes P2P. El gobierno debe legislar en favor de la ciudadanía y no de los lobbies privados, fomentando la cultura y no la industria cultural.

En la puta vida

Mañana vuelven a convocar una salida a la calle los chicos de v de vivienda en Barcelona. Después de una larga promoción más o menos exitosa, se pretende batir el record de gente gritando “No vas a tener una casa en la puta vida”.

No sé en cuanto estará el record anterior, pero veremos cuanta gente se reune mañana sábado, a partir de las 19 h. en la Plaça de Sant Jaume, frente al Ayuntamiento (en Madrid, una hora antes en la Puerta del Sol, en Canarias el movimiento parece no haber cuajado y no veo convocatorias).

El problema de la vivienda está claro que no tendrá ni solución fácil ni en poco tiempo. Pero al menos desde que se empezó este movimiento se ha conseguido colar el tema en la agenda pública de políticos y medios de comunicación. Y parece que faltas no ganan para que se mantenga así mientras haga falta. Esperemos que la gente no se canse antes de tener soluciones.

Ella tiene poder

Puesto de trabajoMi falta de inspiración (o de ganas de postear) ha dejado desierto últimamente el Barraquito. Entre otras cosas no he contado nada de mi nueva residencia. Dejo las islas para asentarme en Barcelona. Llevo cerca de un año hurdiendo mi diáspora particular buscando, sobre todo, cosas nuevas. Barcelona me atrajo desde el primer momento. Y el aterrizaje no defrauda, ni para bien ni para mal. En una semana son muchas cosas: un casero escaqueado, un proceso de normalización (tabién llamado curso de catalán), una ciudad en fiestas, busqueda incesande de Wifis abiertas por todo el piso, nuevos proyectos, Barcelona en sí misma que no es poca cosa y mucho más en la primera semana.

Y lo que está por llegar. Esta ciudad bulle vida y actividad. Activismo por doquier. Se me ponen los dientes largos. Y es que Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder.