Desobediencia civil, luchando por la democracia

El llamamiento, la semana pasada, de Federico Aguilera Klink a la desobediencia civil con respecto al asunto del puerto de Granadilla parece haber levantado ampollas entre algunos periodistas y políticos tinerfeños. Parece que estas personas, que deben considerarse los únicos posibles actores del desarrollo isleño, no acaban de entender que la ciudadanía utilicemos los medios a nuestro alcance para ejercer el derecho a interceder en los asuntos que nos afectan. La desobediencia civil es una de estas herramientas, y así lo expresa Aguilera Klink:

Como profesor universitario me interesa la capacidad de argumentar y razonar y me preocupa que un Gobierno no sea capaz de hacerlo adecuadamente ¿Por qué ocurre esto? ¡Cuánto tiempo y trabajo nos habríamos ahorrado si el Gobierno lo hubiera hecho! No se trata de ser más o menos desarrollista sino de argumentar con calidad para respetar a la gente y al entorno. El deterioro ambiental es una expresión, con frecuencia, del deterioro de la democracia. Por eso considero, de acuerdo con Emilio Alvarado, que la desobediencia civil es un acto de lealtad para con la democracia.

Podemos entrar en la discusión de si debemos de aceptar una decisión interesada y partidista, aunque esta haya sido tomada por un gobierno que ostenta una mayoría, y cuyas consecuencias no serán facilmente solucionables por posteriores mayorías que puedan haber desligitimado esta decisión (recuerden que prácticamente se pretende reducir nuestra voz a las urnas cada cuatro años, y cuatro años dan para muchas burradas). Yo estoy totalmente convencido de que no debemos aceptarla. Llendo más allá incluso, es nuestra obligación de buenos ciudadanos poner de nuestra parte todo lo posible para que, asuntos como estos, no prosperen.

Reproduzco el texto íntegro de la columna en la página de este post.
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Contra los aparcamientos en la plaza de Duggi

Hoy 5 de noviembre, habrá una concentración ciudadana a las 19’00 en la Plaza Duggi contra la construcción de unos aparcamientos bajo la misma.

El Ayuntamiento de Santa Cruz ha proyectado crear bajo el suelo de la Plaza un parking de tres plantas y unas 320 plazas. Para ello habría que levantar la Plaza (remodelada no hace más de dos o tres años) y una vez finalizadas las obras se volvería a reponer.

Las oposición de los vecinos se debe, principalmente, a que no se aproveche la macrobra del Barranco de Santos, donde hay espacio suficiente para construir los aparcamientos y se tenga que iniciar una nueva obra con los perjuicios que supone para el barrio.
Para empezar se trata de la única zona verde de la zona a excepción de la Plaza Militar (con unas características distintas y muchas menos posibilidades para el esparcimiento) y el Parque Viera y Clavijo (cuyo acceso desde el barrio está cortado por las obras del barranco). Además es la principal salida y la más segura del Colegio San Fernando, por las demás el peligro es mucho mayor ya que los espacios de las aceras son muy pequeños.

Pese a la oposición el Ayuntamiento parece empeñado en construir bajo la Plaza los aparcamientos sin ofrecer posibles alternativas.

Ya se propuso algo parecido hace unos doce años y tras el descontento general el proyecto se echó para atrás. Esta vez no se pretende tanto, simplemente aplicar un poco de lógica y ahorrarnos obras molestas e innecesarias.