Mi caballo camina pa’atras…

Mientras algunos dan pasos hacia adelante en el trato hacia los migrantes, el Estado Español no hace más que caminar para atrás. La última, multar con hasta 10.000 euros a quien acoja a una persona que no tenga los papeles en regla con el Estado. Mientras mirábamos horrorizados a Italia, no veíamos que en casa no se hacía nada por tomar un camino distinto, apoyando directivas vergonzosas y mirando hacia otro lado cuando la dura realidad llega a nuestras turísticas costas.

La dura realidad de un africano en Barcelona

Hay cuestiones que te hacen pensar hacia donde vamos, o más bien donde se encuentra la sociedad en algo tan básico como la convivencia entre personas. Está claro que las políticas que se desarrollan desde muchas instituciones no ayudan en absoluto. Pero a pesar de ello, parece haber cosas enquistadas en la sociedad que cuesta superar, a pesar de que a muchos se les llena la boca con palabros como globalización, multiculturalidad, cosmopolitanismo, etc.

Mi compañero de piso me ha contado durante la comida lo que le pasó anoche a una persona que conoció esta mañana, mientras trabajaba (trabaja “de cara al público” y suele hablar con mucha gente cada día). Era un argelino, traductor de profesión y que lleva bastantes años en España y hasta ahora, casualmente, vivía en Tenerife, en el sur de la isla, trabajando en el sector turístico.

Llegó a Barcelona por una oferta de trabajo que se ajustaba más a su perfil que el de recepcionista de hotel. Al llegar, dejó en la cosigna de la estación su maleta, donde, desafortunadamente, se quedó su documentación. Era tarde, así que la estación cerró. Emprendió la búsqueda de hotel, y al llegar, le decían que al no tener documentación no podían darle una habitación. El insistía en que traería la documentación al día siguiente, que ahora la tenía en la consigna y no podía recuperarla, que tenía el dinero para pagar por la habitación que eso era ningún problema. Pero no hubo manera. Ni ahí, ni en tres hoteles más, donde se encontró con la misma respuesta.

Al intentarlo en el quinto, harto, finalmente llamó a la policía. Finalmente, después de mucho rato, e ir a buscar las cosas a la estación (abre a las 4’30), se le “abrían las puertas” de los hoteles. Agradeció a los policías la ayuda pero ya no fue a ningún hotel. Pagar por sólo unas horas le parecía absurdo.

Cuando mi amigo lo encontró el hombre estaba muy enfadado y frustrado. El haber tenido que pasar la noche de hotel en hotel había sido la última gota de un vaso lleno de despropósitos racistas. Su aspecto de magrebí pesaba por encima de cualquier otra cosa al relacionarse con los “modernos” y “tolerantes” europeos. Y parecía que las cosas habían ido de mal en peor desde que llegó a Barcelona, la ciudad “cosmopolita”, sumum “del progresismo”. El hombre estaba harto y sólo tenía ganas de volver a Argelia, aun a costa de no poder ganarse la vida como le gustaría, pero donde al menos no le juzgarán de antemano por ser un poco más moreno, o tener unos rasgos determinados.

El hombre se preguntaba que hubiera pasado si el que se hubiera presentado en el primer hotel hubiera sido un señor de traje y corbata, con la piel blanca como la leche, con pelo rubio, ojos azules y un marcado acento alemán. Yo creo que lo tengo bastante claro.

Debate en la Red sobre la Directiva de la Vergüenza

Las conversaciones de café suelen dar pie a discusiones interesantes. Francisco Polo y Javier Noguera han traido a la Red su charla sobre la reciente Directiva Europea de Retorno, aprobada el pasado mes de junio, también conocido en el entorno de los movimientos sociales como “Directiva de la vergüenza”.

Paco le dedica a Javier una carta donde expone por qué el considera que la Directiva un paso adelante en los Derechos Humanos y la protección de los inmigrantes en la Unión Europea. Enumera algunos ámbitos en los que la Directiva mejora las garantías de los inmigrantes en ciertos países de la Unión, pero que quedan muy por debajo de lo que ya garantizan otros.

Javier, en su contestación, se centra en un punto, para él (y el que posiblemente sea el aspecto que más discutido de la Directiva), clave: la criminalización de los inmigrantes. Además, uno de los comentarios en su blog también argumenta contra los supuestos beneficios comentados por Paco.

Mi postura no puede estar más cerca de las preocupaciones de Javier. En un acuerdo de mínimos no cabe la consideración del inmigrante como un criminal. La Directiva, mantiene y justifica, entre otras cosas, la privación de libertad y el régimen penitenciario al que se somete a las personas migrantes, por una cuestión que, en países como España, es una mera falta administrativa, poniéndolos al nivel de delincuentes. Todo ello a pesar de que anteriormente, organismos de la propia Unión, lo denunciaban. Es algo que invalida directamente la Directiva, un aspecto sobre el que no debería caber negociación alguna.

Aunque la Directiva suponga un avance en algunos aspectos en ciertos países es un arma de doble filo. Que, a día de hoy, los países más garantistas no piensen en acercar sus políticas a las recomendaciones de la Directiva (caso de España, según dice la Vicepresidenta del Gobierno), no significa que un Gobierno posterior o en otras circunstancias no lo haga (vease el cambio radical de la política italiana al respecto).

Mal camino lleva la Unión Europea. ¿Estamos seguros que esta es la Europa que queremos? Yo, desde luego, esta Europa no.

PD: Mientras acababa el post, casualidades de la vida, Enrique Gómez se marcaba una pedazo de entrada sobre este mismo tema en la página de “Esta Europa No!”. Vale la pena echarle una lectura.

Nosotros no somos racistas pero…

En España, Canarias o en Tenerife no somos racistas pero no queremos negros aquí

Estoy seguro de que a esos negros que acaben yendo al cuartel de Las Canteras, a los que están en Hoya Fría o cualquiera de los “centros de internamiento” tampoco les hace mucha gracia que les priven 40 días de su libertad (lo que se hace cuando vas a la cárcel) por una falta administrativa.

Por cierto, la fuente original y con vídeo incluido, una vez más, el genial trabajo de loquepasaentenerife.com.

El nuevo muro que divide el mundo

No quería dejar pasar sin más la reciente directiva europea sobre inmigración que han consensuado los Estados miembros, y que queda pendiente de aprobación por los ministros de Justicia e Interior de los Veintisiete, además del Parlamento Europeo (que podría ser el único bache para que saliera adelante).

El Encapuchado Naranja da buena cuenta de ello:

el problema no es que un día nos toque a nosotros/as, el problema es que sigamos sin ser capaces de ver a nuestros vecinos y nuestras vecinas como a un igual, merecedor de los mismos derechos y oportunidades.

Paquetes de viaje África-Europa

El otro día el señor Bohnke me pasaba una supuesta web senegalesa en la que se explica diferentes métodos para llegar a Europa desde ese país (traducción automática al inglés, el original es en francés). El texto en sí es impresionante, y la verdad es que durante muchos momentos de la lectura dudas que eso pueda ser real, es más, parece hasta un cachondeo, con consejos turísticos y cosas así. Aún así los medios españoles se lo han tragado como pardillos (o no, quizás de forma interesada).

Por toda la blogosfera se hacen eco de la falsedad de la web en cuestión. Una trola que vuelve a dejar en ridículo al triste periodismo español. En ridículo entre quienes se molestan en buscar fuentes alternativas, ellos nunca reconocerán el error o informarán de la verdadera naturaleza de la página… ahí queda eso.