Favoreciendo el uso de las bicicletas

Como usuario de la bicicleta no puedo más que alegrarme porque la Dirección General de Tráfico modifique el Reglamente General de Circulación para permitir que las bicicletas compartan la acera con el peatón. Más concretamente lo podrán hacer por aceras de más de tres metros circulando a al menos un metro de la fachada. Hasta ahora estaba prohibido que las bicicletas fueran por las aceras, excepto en ciertas ciudades que burlaban el Reglamento mediante ordenanzas municipales.

Personalmente considero que el lugar de la bicicleta está en la calzada, junto con el resto de los vehículos, pero también es cierto que en ciertas vías, por su tráfico y su importancia, esto es inviable. También lo es en ciertas ciudades donde no es habitual el uso de la bicicleta como medio de transporte. En estos casos, y ante la habitual falta de carriles bici en este tipo de vías, circular por la acera se hace inevitable.

Para el resto de los casos, lo ideal es la pacificación del tráfico en la ciudad, de forma que las bicicletas y los peatones puedan circular con tranquilidad, convirtiéndose la bicicleta, en combinación con otros transportes públicos, en un sistema cómodo y limpio con el que moverse en las ciudades. En este sentido la DGT también trae una buena noticia: no se podrá circular a más de 30 km/h en calles de un sólo carril por sentido. Es decir, las que tienen un sólo carril, o tienen dos carriles, siendo uno para cada sentido.

Poco a poco y con medidas como esta se puede invertir la lógica de organizar las ciudades para el tráfico de vehículos a motor que predominó durante el siglo XX. Que, en este siglo XXI, seamos las personas el centro sobre el que giren y se organicen las ciudades.