Esta WiFi puede perjudicar gravemente su salud

Seguimos con el FUD (Fear, Uncertainty and Doubt = Miedo, Incertidumbre, Duda) de las emisiones electromagnéticas de baja potencia y no ionizantes. Mientras no hay ningún estudio que indique perjuicios para la salud, hay quien se empeña en seguir haciendo el ridículo con este tema y, peor aún, usando de manera hipócrita la misma estrategia del miedo que denuncia a los Estados.

Ahora le ha tocado el turno a Ecologistas en Acción, que piden una moratoria en la implantación de antenas WiFi en España, insistiendo en la mentira del peligro sanitario. Nadie duda de la labor de estas organizaciones en determinados temas, pero parece que cuando se topan con la tecnología pierden toda argumentación racional. Resulta especialmente absurda esta oposición a las tecnologías inalámbricas, que permiten la implantación de comunicaciones con un impacto muchísimo menor que las basadas en cable.

Una respuesta a “Esta WiFi puede perjudicar gravemente su salud”

  1. Tema muy delicado el que has tocado. Del WiFi no diré nada, pero respecto a la telefonía móvil no estoy en absoluto de acuerdo, de hecho sobre este tema existen multitud de falacias.

    En primer lugar hagamos una llamada a la lógica ¿Quiénes son los verdaderamente interesados en que se hable de la inocuidad de las antenas de telefonía móvil? Por supuesto aquellas multinacionales que mueven ingentes cantidades de dinero gracias a este mercado.

    ¿Quiénes financian estos estudios? Es de cajón suponer que detrás de la mayoría estarán probablemente estas compañías.

    No seamos ingénuos, con dinero se puede condicionar y precocinar un estudio que «demuestre» lo que nos venga en gana.

    Este asunto de la telefonía móvil tiene un cierto paralelismo con el de la tabacaleras ¿Cuántos años estuvieron afirmando que fumar no era dañino para la salud, o al menos, que no se había podido probar científicamente? Por contra, bombardeaban con estudios cuyo objetivo era afirmar que no se podía demostrar la vinculación entre tabaco y cáncer u otras enfermedades, mientros ocultaban otros tantos estudios que sí la hacían.

    El caso es que para hablar de esto hay que estar muy documentado, y eso de que no hay ningún estudio que indique perjuicios para la salud me parece una afirmación, cuanto menos sospechosa. Ningún = cero ¿Es eso verdaderamente creible? ¿Que nunca, ni uno solo de los tantos estudios que se han hecho, ha determinado que existen peligros para la salud? Vaya. Para mi es más creible un trabajo de doctorado sobre contaminación electromagnética, el cual tengo en mis manos, que afirma que el 68% de los estudios entre 1995 y 2005 establece que la exposición a los campos electromagnéticos sí afecta a la salud de los seres humanos.

    Entre otras cosas, este trabajo menciona datos como que, para el sistema de GSM de 900 MHz, España admite hasta 450 microwatios por centímetro cuadrado, frente a países como Suiza y Luxemburgo que admiten hasta ¡2,4! microwatios, por no mencionar los 0,1 microwatios máximos de Salzburgo, en Austria. O que la distancia mínima de seguridad de una antena de potencia de transmisión de 80 vatios es de 10 metros en España, frente a los 100 de Suiza.

    Vaya, parece que hay cierta disparidad de criterios entre países para establecer los límites de la contaminación electromagnética. Diferencias tan abismales que casi parecen arbitrarias ¿Es que hay algo que temer? ¿O simplemente es que no hay ningún patrón científico que aporte una certeza absoluta?

    Y es que ahí está la cuestión. No existe una certeza científica, ni en uno ni en otro sentido. Por tanto, existe una incertidumbre en una cuestión sanitaria. Y en ese caso existe un principio de prevención, que obliga a la cautela y la toma de medidas de prevención. Sin embargo, en el tema de la telefonía móvil parece que existe una curiosa excepción en España. Y es que hay muchos intereses económicos por medio.

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