Tanto por email como por una foto en Flickr que publica otrasislas me entero de una convocatoria de protesta contra la subida de los precios el próximo sábado 1 de marzo en la Plaza Weyler de Santa Cruz de Tenerife.
Como ya comentaba en dicha foto, la propuesta me parece interesante. No en vano Canarias es la comunidad autónoma con la cesta de la compra más cara y una con los sueldos más bajos del Estado (a pesar de tener el menor coste por empleado). Pero tal como se plantea me parece una convocatoria vacía de contenido, una pataleta que se puede quedar en la concentración y poco más.
¿A quién protestamos? ¿qué reclamamos? Hay muchos sitios por los que empezar a darle cuerpo a un posible debate sobre el por qué de esta situación en las islas. Canarias Bruta se plantea que pasa con las ayudas directas a reducir la cesta de la compra (que ya existen):
No tiene coña la cosa. Resulta que en la comunidad autónoma que tiene la cesta de la compra más cara de España (si, me refiero a Canarias) existe en Regimen Específico de Abastecimiento que, grosso modo significa que el Gobierno de Canarias subvenciona parte de los costes de traer los alimentos básicos que componen esa cesta. Pero aún así, el precio de los alimentos es caro; carísimo. ¿A dónde van las ayudas del REA?
Esta comunidad ha sido gobernada por todas las fuerzas políticas y todos han defendido nuestro régimen fiscal como la única forma de sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo. Todos los colores políticos han defendido y defienden la existencia de impuestos como el I.G.I.C., A.P.I.C. y A.I.E.M. para proteger la industria local de la foránea, defender la insularidad y alguna vaina más.
[...]
Pero, es realmente beneficioso para las islas este régimen fiscal que tanto defienden nuestros políticos y empresarios.
La cesta de la compra es de las más caras de España y quizás de Europa, no solamente por los precios, sino también por las formulas económicas de compararlos, dividirlos y ajustarlos con los sueldos e IPC. Madrid o Barcelona, son las ciudades con los precios más elevados del país, y poseen una cesta de la compra muy por debajo que la nuestra y eso que aplican el IVA (16%).
El tema es muy importante, como es importante generar un debate serio al respecto: aportar propuestas, tener claro a quien hay que presentarlas y exigirlas, movilizar a nuestro entorno,… y sobre todo, no decaer.
Desde Cosas para la Diplomacia, Francisco Polo acerca las propuestas de los partidos en materia de política exterior. Lamentablemente sólo contestaron a tiempo al llamamiento los representantes del PP y del PSOE. A pesar de eso no deja de ser interesante una iniciativa, que al no centrarse en las “cabezas políticas” de los partidos, puede darnos la oportunidad de llegar a ideas más concretas, alejadas de las propuestas más simples y populares (o populistas) que se comentan habitualmente en los medios y mítines de los partidos.
Ya están colgados los vídeos de la primera pregunta, sobre los retos y las prioridades de las políticas de ambos partidos en política exterior. Es una clara toma de contacto a lo que serán las siguientes preguntas y se nota en las respuestas. En este sentido, Elena Valenciano es mucho menos concreta que su homólogo del PP, Jorge Moragas. Espero que en futuras preguntas no se pierdan tanto en un lenguaje tan político.
Me ha llamado la atención esta noticia sobre el uso del hidrógeno (lo comentaban hoy en El País), en combinación con motores clásicos diesel, en Islandia, especialmente su aplicación en un barco de avistamiento de cetáceos.
Es inevitable no pensar en su uso en Canarias, donde esta actividad cobra cada vez una mayor importancia, atrayendo a turistas de toda clase (eso sí, sin dejar de suscitar cierta polémica). En una cuestión tan delicada como esta, donde la propia actividad implica inevitablemente una invasión agresiva del medio de estos animales, cualquier medida que reduzca el impacto debe de ser tenida en cuenta. El uso de motores de hidrógeno y su investigación no sólo beneficiaría a los cetáceos (gracias a la reducción del ruido producido por los motores de las embarcaciones), sino que daría un empujón a Canarias en el desarrollo de una fuente de energía alternativa y renovable, con la que ya ha tenido sus primeros contactos. Una oportunidad más para salir de una economía dependiente de la maltrecha construcción, el monocultivo del turismo y una agonizante agricultura hipersubvencionada.
Vuelvo a escaparme unos días de Barcelona, para lo que son ya ineludiblemente fiestas de guardar en mi islita, los Carnavales. Aunque este año los caprichos de la luna, la Iglesia (por la Semana Santa) y el Ayuntamiento nos marcan unas fiestas tempraneras y que sufren especialmente los universitarios al coincidir con sus exámenes, la calle día y noche es un río de gente con disfraces de mil colores y motivos.
No puedo dejar de emocionarme cada año con unas fiestas, que a pesar de sus altibajos, y muy lejos de lo que piensa mucha gente que sólo ve la superficie de las mismas (cabalgatas, galas y demás), son eminentemente populares. Para muchos las fiestas empiezan en septiembre, cuando las murgas, comparsas y demás grupos comienzan a ensayar, por simple placer, para estar listos para los concursos y actuaciones callejeras que no llegarán hasta febrero. Para la gran mayoría, preparación de disfraces a parte, construimos la fiesta en las noches de la semana del carnaval, llenando la calle de buen rollo y mucho bacilón.
Nos vemos en las calles. Mientras les dejo con un poquito de música para contagiar de ambiente carnavalero a los que están más lejos.