Coincidir, aunque sea de forma mínima y lejana, en parte con la editorial de El Día me da un cierto reparo. Pero mi idea es bastante menos victimista.
Me ha dejado de piedra la propuesta de Rajoy al PSOE. Pero lejos del sentido victimista habitual en este diario, pienso que la lectura de esta noticia es triste para Navarra, para Canarias y para la política en general. No me parece mal que gobierne la lista más votada. El problema es el te cambio “este por este” como si se tratara de pegatinas o de cromos, según cual interese más. Y no hay duda de que ahora al PP le da mucho más juego Navarra que Canarias en su política de desgaste al Gobierno del PSOE. No creo que haya nada más que eso detrás de esta propuesta.
La segunda lectura que le doy es la de la visión centralista en la forma de dirigir las autonomías. En vez de dejar que en cada Comunidad se decida que pactos cerrar, como hacer política para la Comunidad, desde las sedes centrales se decide lo que pasa en sus “franquicias”. Y punto. No creo que para eso se creara el Estado de las Autonomías.
Ante todo esto, la sorprendente respuesta del alcalde. Lejos de dar explicaciones, se dedica a echar balones fuera y a inculpar al PSC-PSOE de una campaña en su contra. Basta con escuchar sus declaraciones:
Al margen de que la forma por la que nos hemos enterado de la sentencia no sea la adecuada y de que haya investigar esto, no quita que el alcalde, como máximo responsable del Ayuntamiento tenga que dar explicaciones, mucho menos posponerlo para después de las elecciones por conveniencia particular.
La recta final de campaña pinta calentita. Lástima que hayamos que tenido que esperar tanto para ir conociendo toda la basura que esconden los políticos.
No se trata de que los periódicos tinerfeños hayan decidido asumir el papel de cuarto poder, ni siquiera que El País haya decidido sacar a la luz las miserias de la Sanidad Canaria. Todo esto viene de la mano de un ciudadano.
Pablo ha ganado el premio semanal de esta sección, pero un premio bastante agridulce, la verdad. Sacó las fotos cuando llevó a su padre a urgencias y la cosa no acabó precisamente bien:
“El médico de refuerzo nos comentó que él no podía recetar el medicamento, y que teníamos que esperar a que llegara al día siguiente mi médico de cabecera”, comenta Pablo. Esa noche, el padre fallece en su casa. “No tenía ni fuerza para toser y estaba muy débil”, se lamenta Pablo.
Casos como estos seguro que hay más. Es más, tengo conocidos cercanos que trabajan en el HUC y me comentan, viendo las fotos, que ni mucho menos es uno de los peores días.
La producción me parece genial. Ya lleva un tiempo circulando por la web pero no me ha llegado hasta hace unos días. Una ucronía que refleja (algo exagerado, por supuesto) un futuro no tan improbable de seguir en la línea que vamos con el tema de las leyes sobre derechos de autor.
El curro a cargo de Convservas. La primera parte, sobre el problema de la vivienda, también vale la pena verla.
No es para nada un tema del que suela hablar, los trenes. En Canarias no hay (aunque ahora en Tenerife parece que empieza a coger fuerza la idea del tren como transporte público, tanto para el Norte como para el Sur) y aunque en Barcelona ahora si los tenga más cerca, no es un tema que me apasione en sí mismo.
Pero me ha llamado la atención una noticia sobre los trenes. Hablamos mucho sobre la importancia de los estándares en las telecomunicaciones, que son vitales para su desarrollo, que repercuten en una mayor comodidad para el usuario y que reducen costes. En este tema, al menos yo, he sufrido una cierta “ceguera digital”, porque no me había dado cuenta que un problema similar hay en España en el mundo físico. Me refiero a las vías de los trenes y el famoso ancho de vía ibérico.
Resulta que mientras en prácticamente toda Europa el ancho de vía es de 1.435 mm, en la Península Ibérica es de 1.668 mm, medida que coincide con 6 pies castellanos (una medida de longitud hoy en día muy vigente en la vida de todos nosotros). Esto es así desde 1855 y nos viene ocasionando problemas desde entonces. Todos esos problemas que se pueden achacar a cualquier falta de uso de estándares: dificulta la interconexión entre redes ferroviarias, es una incomodidad para el transporte de pasajeros, que por norma general han de cambiar de tren o esperar un largo rato en las fronteras, a la larga debe suponer un sobrecoste no ya tanto por el uso de trenes especiales para dicho ancho (creo que ya se fabrican regulables de serie) sino como por las perdidas de tiempo o la inversión que supone todo ese trasiego en la frontera, donde, de compartir ancho de vía, se pasaría sin más, como en cualquier otra parte del trazado.
Bueno, pues por fin se han decidido ha adaptar el ancho de vía español con el europeo. Es una cosa que no se hará en dos días (se prevé terminar la ejecución del plan en 2020) y el costo será tremendo sin duda, pero creo que los beneficios de adoptar el estándar nos acabaran beneficiando. No sé si el tren español se acabará desarrollando al nivel del francés o el alemán por la orografía que tiene la península, que no lo favorece, pero si se le quiere dar un papel importante en la comunicaciones la adopción de estándares es un gran paso.
Lo que no sé es que van a hacer los portugueses, me imagino que no se quedarán atrás. Sería un verdadero suicidio.