Ya van tres días de concentraciones en Minsk. Y como parecía lógico, viendo el clima preelectoral, a los observadores internacionales las elecciones les han parecido poco democráticas. Ni los EEUU ni la UE dan valor a los resultados (más del 80% para el actual presidente, Alexandr Lukashenko).
Mientras las calles siguen escuchando las protestas de una parte de la población. A pesar de la represión oficial. La policia pone difícil el acceso a la Plaza de Octubre donde tienen lugar las concentraciones. También el apoyo a las veinte casetas que han conseguido plantarse en ella. La consigna es que no les llegue ni agua ni comida. La protesta va cogiendo color. Pero no parece fácil una revolución del modelo de la ucraniana o georgiana. La situación en Bielorrusia no es igual. Necesitará más tiempo y mantener la llama de la protesta viva. Ni siquiera con unas elecciones transparentes se podría esperar una derrota de Lukashenko, pero si es probable una victoria mucho menos abultada y la posibilidad de que exista una oposición real en el parlamento.
De momento los blogs y Charter’97 siguen informando. De momento, el rumor de que la policia , a la espera de la marcha de los periodistas, pueda desalojar la plaza (¿no saben que hay quién sigue permanente informando? ¿que no valdrá de nada esperar por eso?) y que a las siete de la tarde hay unas cinco mil personas en la plaza, incluso que embajadores de países de la Unión Europea están en la plaza charlando con los manifestantes.
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