Las discográficas y la traza privada

El espíritu de supervivencia que parece innato a todos los seres vivos parece haberse trasladado también las creaciones humanas, como es el caso de las industrias. El caso de la industria discográfica es especialmente actual, la lucha por la supervivencia de su fallido modelo de negocio. Un modelo de negocio de un tiempo analógico, en que sólo existía el mundo real, que se pretende trasladar a un mundo que es como una enredadera más que como un árbol, donde se construyen más bazares que catedrales.

Para lograr esto han tratado de hacernos creer que las descargas de música de la Red son ilegales; convertirnos piratas a los que descargamos música de la red; confundir a propósito, a través de los grandes medios de comunicación, las mafias de venta de copias ilegales (acusadas de financiar a grupos terroristas) con los usuarios que ejercemos nuestro derecho a la copia privada; entre otras medidas sin ningún tipo de fundamento.

La última había sido la introducción de Sony en sus CDs de un programa que se instala en el ordenador (que funcionase con MS Windows) donde se escuchen dichos discos compactos. Ese programa, como un vulgar spyware, enviaba información del usuario y su sistema a la compañía. Además era imposible deshacerse de él, intentar eliminarlo dañaría el sistema Windows donde estuviese instalado. Este es el ya tristemente famoso rootkit de Sony.

Digo que había sido la última, porque hay más. En el blog de Enrique Dans me entero de que ahora las discográficas quieren que se les permita usar los datos de las trazas electrónicas. La traza privada es ya de por sí un controvertido recorte de los derechos civiles que permite a un agente particular, sin mediación judicial, almacenar información de los movimiento en las comunicaciones electrónicas privadas de un usuario. Una de las medidas que sufrimos como teórico mal menor ante el terrorismo. Una vez más, tratando de equiparar el terrorismo con algo que, al menos en España, es totalmente legal, la copia privada.

Frente a la reticencia de las discográficas y su industria por adaptarse a la situación en la que nos movemos actualmente, siguen mostrandose bodandes de la descarga por Internet de música, como el hecho de que los grupos tengan más medios para darse a conocer, al margen de las campañas mediáticas de la industria musical.

Una respuesta a “Las discográficas y la traza privada”

  1. Pues sí que tienes razón en todo lo que dices, nos quieren hacer ver que bajarse una canción es poco menos que un crimen o incluso terrorismo. Respeto que las discográficas defiendan sus derechos pero para eso deberían acomodar sus posturas…¿Qué mejor que empezar por reducir los precios? posiblemente sería más efectivo que el intrusismo que pretendía sony con su rootkit.

Comentarios cerrados.