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El “fumo”

3 de Mayo de 2005 por sergio

Artículo del corresponsal en Roma para barraquito.net

— “Vietato fumare, i trasgressori verranno puniti” —
(Prohibido fumar, los transgresores serán castigados)

Roma, 12 de la noche. Madrugada entre el 10 y el 11 de enero de 2005.

Nos encontramos en Trastevere, un agradable barrio popular cuya vida nocturna se ha puesto de moda tras un proceso de revitalización a medio camino entre la nostalgia y la especulación. El campanario de una iglesia repica en 12 ocasiones ante la indiferencia de los valientes que comparten el frío y algunos litros de cerveza Nostro Azzurro en la popular plaza de Santa María de Trastevere. Ajenos a todo esto los clientes de uno de sus numerosos pubs tratan de hacerse oír por encima de la música. El humo, omnipresente, crea una atmósfera nebulosa y opaca. Si se tratase de una discoteca, jugaría con las luces creando un efecto ilusorio, mágico. Uno de los clientes se dispone a echar la ceniza de su cigarrillo en el cenicero, pero este desaparece ante sus ojos sin aviso previo. El culpable, un camarero que pacientemente explica:

“Disculpe, pero a partir de este momento entra en vigor la ley que prohibe fumar en todos los lugares públicos, incluído este. Si desea hacerlo debe irse fuera”

Entre dientes se puede escuchar un “va’fan culo”, cargado más de
resignación que de verdadera indignación. El cliente en cuestión se
levanta, toma su chaqueta y pregunta a sus amigos si alguno le quiere acompañar en su peregrinaje hacia el exterior.

Más o menos esta situación se repitió en toda Italia la fatídica noche en que comenzó a aplicarse la ley que prohibe fumar en todos los lugares públicos que no tienen un sistema de extracción de humo adecuado, es decir, todos. Evidentemente con más o menos incidentes y con mil y una anécdotas diversas. Pese a todo, y habiendo hablado con muchas personas sobre este tema, fumadoras y no fumadoras, esta fue una de las más usuales.

En Italia las personas que evitan el cumplimiento de una norma para satisfacción propia en general no son mal vistas como podría ocurrir en el norte de Europa. Más bien se entiende de quien lo hace que es un “furbo”, es decir alguien con picardía e inteligencia. Es lícito que si gracias a su astucia han conseguido saltarse la norma sin ser penalizados disfruten de lo que ello reporta. Esta es una de las razones por la que me ha sorprendido tanto el hecho de que la ley contra “il fumo” se aplique sin graves consecuencias. En tres meses no he visto ni una sóla vez a una persona que encienda un cigarrillo en un restaurante, un pub o lo que me parece absolutamente inaudito, una discoteca. Los italianos han acatado la norma en gran medida gracias a las penalizaciones iniciales, que obligan a pagar altas multas en caso de incumplimiento tanto al infractor como al propietario del negocio. Existía un miedo lógico por parte de estos últimos a tener que ejercer como “policías” ante los clientes, pero la inmediata aceptación de la norma ha sido tan generalizada que tras unas semanas esto ha dejado de ser necesario.

Un gran amigo (fumador) me dijo un día algo que creo que resume perfectamente el sentimiento de los fumadores ante esta ley:

“Esta ley es innecesaria, exagerada, intolerante respecto al fumador… El problema es que por desgracia es justa”.

Las consecuencias de esta ley no sólo las disfrutan los no fumadores, de hecho la mayoría de los fumadores con los que he hablado dicen disfrutar al mismo tiempo del ambiente sin humo. Muchos han disminuido en gran medida el número de cigarrillos que fuman, sobre todo los fines de semana.

Algunos fumadores reclaman la posibilidad de elección, de poder frecuentar bares y restaurantes en los que se permita fumar. El problema es que si existiera esta posibilidad, todos los bares, restaurantes, pubs y discotecas se acogerían a ella, quedando los objetivos de la ley en papel mojado. La posibilidad existe, pero según dicen la inversión en los sistemas de filtrado y extracción de aire son tan caros que ningún propietario se la plantea.

No sé si alguno de ustedes es capaz de imaginarse entrar en una discoteca a las tres de la mañana y en primer lugar no sentir, ver ni oler humo. No sé si son capaces de imaginarse pasar tres o cuatro horas dentro de un local de este tipo sin sufrir, al menos, alguna pequeña molestia en los ojos debida al humo. No sé si pueden imaginar regresar a casa después de haber estado en cualquier local sin que la ropa y el pelo huelan a humo. No sé si se pueden imaginar que alguien en su sano juicio antepusiera el derecho de los no fumadores a no respirar humo al derecho a fumar por parte de quien libremente ha decidido hacerlo. Yo, desde luego, antes de venir aquí no lo podía imaginar. Y me he dado cuenta de que no sólo no es imposible, sino que es sencillo, lógico, y en definitiva, justo.

——

Una humilde reflexión para que mis queridos fumadores españoles no le tengan tanto miedo a la ley que espero no tarde mucho tiempo en llegar a nuestras tierras…

Jon, como siempre un no fumador talibán.

Esta entrada fue publicada el Martes, 3 de Mayo de 2005 a las 23:23 y almacenada en Lo social. Puedes seguir las respuestas a la entrada mediante el RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu propio blog.

2 responses about “El “fumo””

  1. UnAmigo said:

    Dios… me voy a vivir a Italia pero ya!!! xD

    ¿¡Por qué esto en España no entra en vigor YAAAAA!?

    Es que no se… ¿por qué tengo yo que aguantar que alguien fastidie mi salud y estropée mis mejores momentos solo por que esa persona decida no salir a fumar al balcón, la calle, o esperarse a poder encontrar la ocasión en la que pueda fumar sin molestar a alguien?

    Estoy aburrido del argumento “ya claro… y aguantas la contaminación que emanan los coches y las guaguas y no te quejas”. Pues sí, de eso también estoy aburrido, pero mira por donde que el olor del humo de los vehículos no se me impregna ni en la cara ni en la ropa. Tampoco tengo que olerlo cuando -trato- de disfrutar del sabor de un barraquito mientras hablo con mis amigos, ni hace que me piquen los ojos a cualquier hora del día. Además no lo tengo pegado a mi nariz, y no me da poco menos que náuseas. Además los vehículos tienen cierta utilidad… si alguien me dice una utilidad o beneficio del tabaco… me dará igual. Las desventajas siempre serán mas.

    Un ejemplo mas gráfico: ¿expulso yo mis gases en medio de una comida en un restaurante? ¡Claro que no!. Está muy mal visto, y molesta.

    Ahora… si alguien enciende un cigarro, nadie lo verá mal. Es más… el camarero le ofrecerá fuego, probablemente. ¿Por qué no está también muy mal visto fumar?. Molesta más que un cuesco (sí. repito: se queda en la ropa de los demás, en tu cara y además permanece en el ambiente, e incluso se pega a la pintura de las paredes), pero no es solo eso sino que encima es malo _para mi salud_, para la de los demás, y encima para la del que fuma en sí.

    Me parece ridículo que se prohiban tantas cosas y no se prohiba fumar en este tipo de locales.

    Solo vería bien que no se hiciera esta prohibición de forma tajante si se encontrara una solución en la que yo no tuviera que tragar ni un poco de humo. ¿Existirá dicha solución? Um… no lo veo yo muy posible.

  2. el encapuchado naranja » Blog Archive » ¡Fumad, malditos! said:

    [...] No he podido evitarlo, mi vena de no-fumador talibán decepcionado con la inutilidad de la ley contra el tabaco sigue viva. Esperaba que al aplicarse la ley ocurriera algo como en Italia pero no fue así. Al menos parece que la ministra se dio cuenta hace unos meses de que le faltan algunos flecos para que podamos disfrutar de nuestro bocadillo de mechada en el desayuno sin los malos humos de los vecinos. ¿Será posible algún día? [...]

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