Habemus papam

Por el corresponsal del barraquito en Roma.

Aquí en Roma las cosas son como son, y los papas vienen como vienen, movilizando, cada vez estoy más convencido a muchos más turistas y curiosos que fieles. Otra vez me incluyo. Entre los curiosos. Que no se diga. En San Pietro, tras saltar las vallas porque no dejaban entrar más gente en la plaza (no sólo lo hacíamos los curiosos, ¿eh?, también los fieles) alcancé a ver algún grupo de opus-deianas histéricas con sus banderas de España (sólo les faltaba meterle el toro o el pollo) cantando la nueva versión de los 40principales de “Qué viva España”. Con gran imaginación pasó a ser “Qué viva el Papa” con unas estrofas (aún más desafinadas que el propio discurso) de “esta es la juventud del Papa”. Tras pasear un rato por San Pietro y ver banderas de los EEUU a pocos metros de una ondeante bandera cubana (casi se me saltan las lágrimas, por no decir los puntos) decidimos que aquel festival de contradicciones ya había sido suficiente para nosotros… Pero no. Evidentemente en un acto religioso que se precie, y menos de esta envergadura, no podía faltar un desfile militar. Qué gallardos, que portentosos, que estupendos, esos jovenes bravos y valerosos de los tres ejércitos italianos: marina, tierra y aviación, empujando a turistas y curiosos (y algún fiel despistado) del recorrido de su paseo marcial.

Esperé y esperé a ver la tercera sacra figura que faltaba en mi memoria siempre al lado del militar y el cura, pero no llegué a ver al señor con el chaleco, puro y la bolsa con el símbolo del $ repleta de monedas… Posiblemente tuviera que haberme acercado a la bien cercana sede del Banco del Espíritu Santo y lo hubiera encontrado, eso sí, sin chaleco y con sotana.

Buscando bien no me hubiera costado encontrar al señor Federico Trillo con quien una amiga viajó a Roma en estos días. Se ve que el hombre no consiguió espacio en 1ª clase para acoger a todos sus hijos (ella se cansó de contar cuando iba por los cinco), abrigados con banderas de España que barrían el suelo y mochilas decoradas con crucifijos y algún que otro sacro merchandising.

Habemus Papam, papam habemus, Ratzinger, Benedeto, Benito… Aquel que un día antes de su proclamación dijo en homilía:

Tener una fe clara, viene a menudo etiquetado como fundamentalismo. [...] La dictadura que debemos combatir es la del relativismo. Cuantos vientos de de doctrina hemos conocido en estos últimos decenios, cuantos modos de pensar [...] El cristianismo agitado por las olas, empujada de un lado a otro por el marxismo, el liberalismo, el libertinaje, el colectivismo, el individualismo radical, el ateismo, el misticismo vago y el relativismo agresivo. Un relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida el Yo y sus deseos.

Verdad sólo hay una, y definitiva, pues. Y la tienen ellos. Pensar no es necesario, adaptarse a los tiempos, menos. Cambiar junto con la sociedad, inútil. Ortodoxia, continuidad, pensamiento único… La fe como negadora de otras posibilidades, la fe no como potencialidad para quien la posee, sino como límite. Una fe impuesta por unos pocos, una fe movilizada hacia el control social y la añoranza de aquel pasado que para ellos siempre fue mejor. El arma del miedo ya no funciona como en otros tiempos… yo dudo que incluso entre aquellos que de verdad creen, aún quede alguien que les crea a ellos.

En cualquier caso, Habemus Papam.

Por Johny Sicilia, (sodapop ARROBA beholdersbbs PUNTO org)

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4 Responses to Habemus papam

  1. blasco says:

    Glorioso, simplemente glorioso… Un saludo a nuestro corresponsal (johny, jon… giovanni?)

    Un abrazo a todos
    Blasco

  2. Guille says:

    Buena nos ha caido con Benedicto XVI. En este mundo en que vivimos, que se esta llenando de fundamentalistas islámicos formados a la fuerza, empujados por la opresión económica y social que sufren de occidente, y siendo marionetas de sus propios dirigentes (que en última instancia solo buscan el beneficio personal), sólo nos faltaba la potenciación del fundamentalismo cristiano-católico, con un personaje como Ratzinger. Yo no soy creyente, pero está claro que hay mucha gente que si lo es. Entre ellos, muchos gobernantes (claro ejemplo, Bush, quien ha pertenecido a una congregación protestante ultraconservadora, o ultrafacha, como se quiera ver…). La forma en que Ratzinger interpreta su fe es totalmente excluyente e intolerante, y él va a ocupar el puesto más visible de la iglesia, en sus manos esta la batuta de ésta. Radicalizar las ideas católicas, y por consiguiente, las ideas cristianas, posiblemente solo va a contribuir a incrementar el odio al “moro” y a agravar la situación que hoy vivimos. Lo que mas me molesta personalmete, es que toda la trama de intereses petroleros, estrategicos, etc. se enmascare con el tema religioso, tanto por un lado, como por el otro… Tenia razón Marx: la religión es el opio del pueblo.

  3. DDT says:

    Ante todo me declaro, no sólo ateo, sino anticlerical. Los sacerdotes de todas las religiones, desde el comienzo de los tiempos, han exprimido a la gente aprovechándose de su miedo. Bien es cierto, que hoy en Occidente, nadie te obliga a profesar religión alguna. Sin embargo resulta que según tú, en los países donde religión y estado son todo y lo mismo, los islamistas son cada vez más fundamentalistas por culpa de Occidente. Es incongruente: la opresión que sufren los países islámicos proviene de su religión y sus dirigentes. Y ello es porque no han separado iglesia de estado. Por ejemplo, el rey de marruecos es a su vez su máxima autoridad eclesiástica. Sinceramente, creo que el catolicismo, que no el cristianismo, que es más amplio y tiene muchos más “papas” que Ratzinger, no tiene suficiente influencia en sus fieles para hacer mayor la distancia que nos separa de los intolerantes seguidores de la fe de Mahoma. Lo que hizo el cristianismo, la evangelización por la espada, hasta el siglo XVII, lo siguen haciendo hoy los musulmanes, por ejemplo en Sudán. Cualquier religión es nefasta.

  4. Sodapop says:

    Gracias, Javi ;)

    En cualquier caso, el asunto es mucho más profundo que cómo lo he tratado ahí arriba. Cualquier día me pongo a contar esas pequeñas experiencias de vivir aquí en Roma durante este momento histórico. La muerte del Papa acompañó a la estrepitosa derrota electoral de Berlusconi, evidentemente quedando relegada a un discreto tercer o cuarto plano exclusivamente en las cadenas estatales (las de mediaset hicieron un: ¿elecciones, qué elecciones?). Ahora el anuncio del nuevo Papa coincide con la crisis del gobierno de centro-derecha que ha debido dimitir para forzar un Berlusconi Bis con el que arrastrarse hasta las elecciones del año próximo sin dar elecciones anticipadas. De una manera fugaz, otra vez eclipsada por el Papa (esta vez Ratzinger).

    En cualquier caso, si alguien tiene curiosidad por algún tema en particular, que pregunte :) Y yo enviaré alguna crónica al respecto.

    Un saludo desde la Caput Mundi,

    Jon