La patentabilidad de las invenciones implementadas en ordenador en la UE
Abril 12th, 2005 by sergio
Por Luis Fajardo López.
Respuesta de Luis Fajardo López, Abogado y Doctor en Derecho, a un artículo del eurodiputado Manuel Medina Ortega.
No me ha sorprendido la opinión que el eurodiputado del PSOE, D. Manuel Medina Ortega, expresó en estas mismas páginas el pasado 21 de los corrientes, bajo el título “La patentabilidad de las inversiones (sic) aplicadas (sic) por ordenador”. Al fin y al cabo, siempre ha estado a favor de las patentes sobre programas de ordenador, y son bien conocidas sus posiciones para quienes hemos seguido la tramitación de esta Directiva (cuyo nombre coincide -ahora sí- con el del artículo).
No he podido salir de mi asombro por la falta de rigor (más allá del incorrecto nombre de la Directiva), la mala información que manifiesta poseer, y la facilidad con la que desdice la política de gobiernos socialistas como el extremeño, el andaluz, o el propio gobierno de la nación, agravado por el hecho de que quien hace dichas afirmaciones bien puede ser considerado como el primer responsable de entre los eurodiputados españoles en la tramitación de esta Directiva.
Básicamente, su planteamiento es que en Europa la oposición a la Directiva es apasionada y viene de los usuarios de la red, siendo aplaudida por los programadores, que ven que existe una ausencia de regulación en la protección jurídica de los programas de ordenador, que es preciso llenar, para tener tanta fortuna como los norteamericanos, cuyo modelo debemos seguir.
Sin embargo, y Vd. debe saberlo, en Europa tenemos una moderna regulación en la materia. La exclusión del modelo de patentes ha sido totalmente intencionada desde los mismos orígenes, optándose por el sistema de derechos de autor para la protección de los programas de ordenador por sus ventajas sociales, ventajas que el sistema de patentes no otorga.
La diferencia entre patentes y derechos de autor es que con las patentes se protege una idea, y con la propiedad intelectual el código. Cualquiera que escriba un libro sabe que estará protegido por los derechos de autor si no ha plagiado la obra. Lo mismo ocurre con el código de los programas de ordenador. Si las patentes fueran aplicables a las novelas, no se podrían escribir novelas policiacas después de la primera que obtenga la patente, por más que el texto sea completamente diferente. Como es necesario utilizar muchísimas ideas recurrentes en programación (click de ratón, acceso al disco duro, usar un carrito de la compra en el desarrollo de un portal web,…) aún escribiendo un programa totalmente de cero, ideas como el click de ratón será muy difícil no implementarlas, violándose la patente o teniendo que pagar por ella. El desarrollo de programas requeriría estudios de patentes afectadas, se encarece, y eso afecta a la creatividad y al precio de la tecnología. Sólo los grandes que pueden obtener patentes (son caras y requieren registro, frente a los derechos de autor que operan automáticamente y son gratuitos) podrán sobrevivir.
No sé qué mágicas y secretas bondades parece Vd. ver en las patentes. Le contestaré a su defensa del mito norteamericano que propone sigamos en Europa. Es cierto que gran parte de los programas actuales han sido elaborados en los Estados Unidos de América del Norte; pero es muy cuestionable que las patentes hayan fomentado su creatividad. Más bien parece lo contrario, a tenor de las voces norteamericanas que, desde profesores de Derecho, hasta programadores individuales, pasando por muchísimas Pymes, algunas grandes industrias y muchas asociaciones civiles y profesionales, denuncian allí el encorsetamiento al que dicho sistema les somete. El mismo ejemplo que pone, de que dicho sistema ha hecho millonario al Sr. Bill Gates no es cierto: todos conocemos la "industria garaje" típica de los primeros desarrollos, cuando aún en EE.UU. los programas estaban protegidos por derechos de autor. En ese ambiente se hizo millonario el Sr. Gates quien, en 1991 se dirigía a sus empleados diciéndoles: “Si la gente hubiera sabido cómo registrar una patente al momento de inventar sus ideas [...], la industria [del software] estaría en una parálisis absoluta.[...] Comenzar sin patentes propias obliga a pagar cualquier precio que los gigantes decidan imponer. Ese precio puede ser alto: las empresas establecidas tienen interés en excluir futuros competidores”. Así razonaba Gates hasta que se convirtió en uno de esos gigantes. Las patentes en este sector no promueven la innovación, que es lo que interesa a la sociedad; simplemente impiden la entrada a nuevas e innovadoras compañías, permitiendo la existencia de grandes compañías (con acuerdos de cesión mutua de Derechos), condenando a las pequeñas a su desaparición, o a estar al servicio y bajo el paraguas de otra más poderosa, y, lo que es peor, desincentivando la innovación.
La propuesta de pasar del sistema de derechos de autor al de patentes parte del entorno de la Oficina Europea de Patentes (OEP, que no en vano se financia por patente otorgada), y sus Lobbys (que también viven de realizar patentes). Tras fracasar en su intento de modificar su propio Tratado, acudieron a las instituciones comunitarias para intentar avalar así su incorrecta práctica consistente en patentar programas a pesar de ser contrario a la legislación que regula la Oficina. Dicha reforma fue frenada por el Parlamento Europeo, que aprovechó para dejar claro que no quiere patentes sobre programas de ordenador, y corregir la incorrecta praxis. Ahora el Consejo de la UE obligará a claudicar al Parlamento. Los únicos beneficiados serán las grandes corporaciones, y los despachos de abogados que llevan temas de patentes, ante el inminente aumento de la litigiosidad.
El Sr. Medina da muestras de desconocer todo esto en su asombroso artículo, y además, denota cierta falta de sensibilidad social: ¿Cómo un responsable público puede despreciar tan alegremente a los amplios movimientos sociales que se han pronunciado en toda Europa, y aquí en Canarias, contra la patentabilidad de los programas de ordenador? ¿No se pregunta este eurodiputado el porqué de dichos movimientos?¿Le basta con pensar que lo que impulsa a estas personas es “el temor de que se vean obligados a pagar por cualquier forma de acceso a los medios de comunicación”? Califica a los contrarios a las patentes de usuarios temerosos (¿piratas quizás?) y a los que las apoyan de “creadores de programas informáticos”. ¿Cómo puede un eurodiputado que se dice socialista ignorar la posición de las Comunidades autónomas extremeña o andaluza, o la voz de un buen número de pequeñas y medianas empresas españolas, de empresas de desarrollo de programas, que se han posicionado en contra? ¿Cómo puede un eurodiputado canario, ignorar a las empresas canarias, principalmente en torno a la Asociación de Empresas de Software Libre de Canarias, que se han mostrado claramente en contra? ¿Cómo puede desconocer tantas importantes apuestas en sociedad de la información amenzadas por la introducción de las patentes?
¿Realmente piensa que la gente se moviliza por un asunto meramente técnico, que no debe apasionarnos, como señala? ¿Nos debe realmente importar poco que las nuevas radios y televisiones, que la comunicación de un futuro cada vez más presente requieran obtener permiso de aquellos que han patentado determinados sistemas de comunicación? ¿El hecho de que el control de los medios de comunicación se concentre aún más, no debe preocuparnos a los amantes de la democracia y de la libertad? ¿No ve Vd. que el control de la tecnología por unos pocos implica el control de nuestras vidas, y la falta de garantías frente a la intromisión en la esfera íntima de las personas? Defender la libertad no es piratería Sr. Medina. Quienes copian obras de otros serán igual de piratas con patentes que sin ellas. Y no considere las patentes una solución para esto: Una Ley (aunque fuese buena) no haría más difícil piratear: la técnica de copiar lo ajeno seguirá siendo la misma.
Vd. también señala que los programadores no están en contra, y que además son pocos. Por sólo citar las empresas de programación con código abierto, que se han posicionado claramente en contra de la directiva (proinnova.hispalinux.org, eurolinux.org, ffii.org, nosoftwarepatents.com), en 2003 eran en España medio centenar, y tenían unas ventas medias de 450.000 euros (según Cinco Días), hoy la cifra se ha septuplicado, estando muy presentes en Canarias (libroblanco.com). Ni son tan pocos, ni están a favor. Y habrá que ver lo que dicen otras empresas, pues el problema afectará más a las empresas que usan sistemas propietarios cerrados que a las de código abierto.
Parece ignorar que en esta comunidad autónoma existe un nutrido grupo de desarrolladores y de honrados usuarios (véase ejemplarmente el Grupo de Usuarios de Linux de Canarias) muy preocupados (algunos hasta apasionados, sí) por la materia, cuya opinión no merece ser despreciada tan alegremente. Le recuerdo que aquí en Canarias, mientras Vd. estaba en Bruselas dificultando las posiciones que sus compañeros defendían en España, yo me reunía con el Delegado del Gobierno, junto a una nutrida representación de empresas locales, y a un representante de cada una de las Oficinas de Software Libre de las dos Universidades canarias [ULPGC | ULL], para expresarle nuestra preocupación por la pérdida de puestos de trabajo en Canarias, y por el golpe bajo que las patentes podrían suponer para las Pymes del sector, además de un fuerte parón en el desarrollo de políticas sociales (entre ellas muy significativamente la integración de las nuevas tecnologías en la educación).
Sr. Medina: da la impresión de que no ha terminado de comprender la dimensión del problema, encandilado tal vez ante tanto “bombardeo de uno y otro lado”. Poco importa que el Sr. Gates se haya o no hecho rico, lo que preocupa es la dimensión socioeconómica de uno u otro sistema. Queremos un sistema donde la competencia esté asegurada, donde las buenas ideas tengan posibilidades de éxito en el mercado, y no un sistema donde el mercado monopolístico marque las posibilidades del desarrollo tecnológico, y decida quienes pueden y quienes no acceder a la información (la información está en la base misma de la democracia). Dudo que el modelo por el que parece optar esté siquiera próximo a los ideales de un partido socialista, ni a los de muchos de sus compañeros que llevan años trabajando estas materias. Debería Vd. escucharles más, y coordinarse con ellos.
Habla por último Vd. de que la adopción definitiva de la Directiva “requerirá la aprobación del Parlamento en la segunda lectura”, y que no parece que los europarlamentarios estén muy de acuerdo con el texto aprobado por el Consejo, por lo que sufrirá reformas. Vd. sabe que esas reformas serán mínimas, porque en segunda lectura una minoría de parlamentarios puede impedir la modificación del sentido del texto remitido por el Consejo, dado el mayor consenso requerido en este trámite. No diga por tanto, se lo ruego, que "el resultado … requerirá una ardua tarea de conciliación entre las tres instituciones políticas de la Unión". El Parlamento ha perdido la batalla, y la democracia con él. La posición por Vd. defendida tiene la victoria anunciada. Como jurista que confía en el Derecho, espero que el ataque a uno de los pilares de la UE como es la libre competencia haga decaer la Directiva por contraria a los Tratados (pronto a la Constitución de la UE). Tenemos un sistema con problemas, pero por suerte existen garantías contra los excesos, “de uno y otro lado”.
Reproducido con permiso del autor y bajo la licencia del artículo.
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