Compartir no es delito

Por Israel E. Bethencourt

Les envío algo de información sobre los conflictos referentes al intercambio de obras (música y películas) por Internet mediante las redes de descarga, dado que parece que el tema está bastante candente últimamente.

Han surgido algunos rumores sobre que se va a aplicar el impuesto de remuneración compensatoria por copia privada (canon) a todo dispositivo o mecanismo susceptible del tratamiento de obras con copyright, esto incluye impresoras, discos duros, ordenadores e incluso ADSL. Parece que los rumores han sido desmentidos, pero seguimos con la mosca detrás de la oreja.

De cualquier forma, para los que no estén al tanto, que me consta que son muchos. El conflicto viene porque parece que no está tan claro, de hecho dista mucho de estarlo, que las descargas por Internet sean ilegales.

Un enlace básico para comprender la polémica es éste artículo escrito por David Bravo, un abogado especialista en temas de propiedad intelectual.

Se basa principalmente en el artículo 270 del Código Penal, que dice que se requiere ánimo de lucro para considerar delito el intercambio de obras. Que ya no sería intercambio, sería venta. El famoso artículo es el siguiente (incluye las modificaciones del pasado octubre):

Capítulo XI, Sección I, Artículo 270:

1. Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y de multa de doce a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios

Bueno, el conflicto viene por el tema de «ánimo de lucro» cuando uno se baja una canción por Internet generalmente es para escucharla uno mismo, por lo tanto no entra dentro de ésta definición. De hecho, eso de copiar una canción para uno mismo, tiene un nombre, se llama copia privada y está contemplado en la Ley de Propiedad Intelectual, concretamente:

Artículo 31. Reproducción sin autorización

1. Las obras ya divulgadas podrán reproducirse sin autorización del autor y sin perjuicio en lo pertinente, de lo dispuesto en el artículo 34 de esta Ley, en los siguientes casos:

  1. Como consecuencia o para constancia en un procedimiento judicial o administrativo.
  2. Para uso privado del copista, sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 25 y 99.a) de esta Ley, y siempre que la copia no sea objeto de utilización colectiva ni lucrativa.
  3. Para uso privado de invidentes, siempre que la reproducción se efectúe mediante el sistema Braille u otro procedimiento específico y que las copias no sean objeto de utilización lucrativa.

El artículo 34 hace una excepción a las reproducciónes de bases de datos.
El artículo 25 establece una remuneración compensatoria por copia privada. El famoso «canon»
El artículo 99 hace una excepción a los programas de ordenador.

Esto quiere decir que la única condición para poder copiar una obra es que ya haya sido divulgada, no dice nada de disponer del original ni nada por el estilo. Dice simplemente «Las obras ya divulgadas podrán reproducirse sin autorización» Siempre para uso privado del ¿copista? el copista según la Real Academia Española es:

Copista:
1. com. Persona que se dedica a copiar escritos ajenos.

Cambien escritos por obras y la definición parece bastante clara.

Aquí les pongo también un estracto de la comparecencia de Carlos Sánchez Almeida (Asesor jurídico de entidades aseguradoras y empresas de seguridad informática) ante el Senado español en febrero de este año. Esto se dijo ante el Senado:

Con respecto a la Ley de propiedad intelectual, debo insistir en que tiene que haber un apoyo decisivo a los autores; debe erradicarse la piratería pero, al mismo tiempo, no debe criminalizarse sistemáticamente al usuario de Internet, todo lo contrario, debe incentivarse el uso compartido de recursos intelectuales.

Y quiero insistir en un punto que destaca incluso la Constitución europea, concretamente en su artículo 280, que hemos tenido que votar el pasado domingo, en el cual textualmente se dice que se promocionarán los intercambios culturales no comerciales. Estos intercambios culturales no comerciales se están produciendo a diario en Internet y hay una ofensiva de la industria intentando criminalizar este tipo de intercambios. Estos intercambios no son delictivos en la medida en que no están presididos por ánimo de lucro, y, es más, están hasta reconocidos indirectamente por la Constitución europea. Es un valor de Internet que no se debe perseguir sino todo lo contrario, hay que potenciarlo. Quizás, sobre esta ley debe haber una reflexión muy profunda, debe invitarse a todos los actores de la sociedad de la información, no únicamente a las entidades de gestión porque, precisamente, debemos avanzar en que éstas sean cada vez más transparentes, que haya más control público sobre sus fondos y actividades, y que realmente la ley de propiedad intelectual esté hecha girando en torno al autor. Lo que tiene que protegerse fundamentalmente es no tanto las entidades de gestión como los derechos de los autores.

En este diálogo habrá que discutir el canon de copia privada, para lo que en este momento se ha producido un acuerdo entre las entidades y los fabricantes, al margen del Parlamento. Esto es algo que debe analizarse por el Parlamento porque es este en todo caso el que tiene fijar impuestos y establecer en las leyes cómo se retribuye a los autores. No pueden ser las empresas privadas las que impongan su ley.

El principal problema que hay con éste tema es que hay dos bandos: las entidades de gestión de derechos (que no autores, aunque a veces son lo mismo, pero no siempre) y los ciudadanos. Uno en contra del otro tratando cada uno, de defender sus derechos y beneficios. Lo curioso del asunto, ya que hasta ahora parece un conflicto normal y corriente, es que uno de los bandos, el ciudadano, se ha creído todo lo que dice el otro bando y a decidido dejar de defenderse para autoconsiderarse delincuente, cuando realmente el asunto está lejos de resolverse.

¿Cuantos de nosotros hemos pensado lo mal que está bajarnos canciones de Internet? ¿Y si alguien viene y nos dice que más que un delito es un derecho? Pues yo lo he intentado alguna que otra vez, y no me creen.

Lo curioso es que ésto empezó con las cintas de cassette, bueno, al menos éste conflicto, los casos en los que una tecnología superior desbanca a una industria entera sucede constantemente en la sociedad. Caso famoso el de los telares manuales contra los mecánicos. Parece que hubo una buena guerra.

El caso es que siempre hay una forma adecuada de asumir una nueva tecnología con las mínimas bajas. Aunque siempre habrá perjudicados, pero por suerte o por desgracia, no podemos oponernos al progreso y si en el auge del teatro y la música en vivo éste vino de la mano del fonógrafo hoy se presenta como Internet y las redes p2p.

De todas formas, el tema es muy complejo. Hay muchas consideraciones a tener en cuenta, la música como bien cultural de la sociedad, las diferencias entre el autor y la indústria discográfica, las formas alternativas de remuneración de los autores, modelos de negocio alternativos para la indústria, etc. Quizá demasiado extensas para un solo mensaje, trataré de ir haciendo un pequeño resumen para hacernos una idea del asunto.

De todas formas como tarea para casa les dejo el ejercicio de no vernos a nosotros mismos como delincuentes porque: «Si se repite mucho una mentira ésta acabará convirtiendose en realidad» y éste es un claro ejemplo, tanto se ha dicho que compartir música es piratería que ahora resulta extremadamente complicado crear aunque sea una duda sobre ésto, cuando parece que todo apunta a lo contrario.

De todas formas creo que resultaría más fácil que si alguien tiene alguna duda concreta sobre el asunto la comentara para discutir directamente las cosas que no se entiendan.

Por Israel E. Bethencourt (Core Be Digital S.L.), extraido de Compartir no es delito, en la lista de distribución CORE.

7 opiniones en “Compartir no es delito”

  1. Magnífico post. de las veces en que he encontrado todo este debate en términos más clarificadores. Por cierto, Sergio, me gusta mucho la nueva imagen del barraquito.

  2. Pues esta vez ninguno de los dos méritos son míos 😉 El post ya ves de quien es obra… muy bueno, por eso me lo copié (aprovechando que no es delito). Lo de la imagen del barraquito, es la que viene con WordPress por defecto. En breve la cambiaré, tengo que volver a ponerme las pilas con el diseño web, que no lo estoy tocando en mi nuevo curro y me voy a oxidar 🙂

  3. a mi me mandaron a escribir una obra de teatro y qisiera saber cual puedo copiar

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