Barraquito.net

Desvaríos sobre web, estándares, tecnología y café.

Sin escapatoria

Agosto 27th, 2004 by sergio

No hay donde escapar. En ningún cuarto de mi casa me puedo librar. En la biblioteca es aún más infernal, imposible estudiar. A mi ventilador le faltan velocidades… la calima y la humedad del ambiente son insoportables. Que suerte vivir aquí.

Hoy es el segundo día de calima… de esta, porque llevamos una racha este verano espectacular. Hace dos fines de semana subí al Teide, algo nada cómodo para alguién que, como yo, ya no está tan acostumbrado a caminar. Total ¿para qué? Al llegar a la cima, tras esperar casi una hora a que amaneciese muerto de frío (lleve justo el abrigo por no cargar peso, la próxima vez me lo pienso) a unos 3.715 metros de altura (como a tres metros de la punta, era para refugiarnos un poquito) miramos hacia el frente esperando ver al frente las islas, por nuestra pocisión Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, y la sombra del Teide… pero que va, no se ve nada, hay calima. Para casa. Otro día será. O no…

This entry was posted on Viernes, Agosto 27th, 2004 at 10:19 and is filed under El barraquito, General. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Responses are currently closed, but you can trackback from your own site.

3 responses about “Sin escapatoria”

  1. Vicente (vitxo) said:

    No hay escapatoria. Es lo que toca. Hay que chapar :’(

  2. Bethencourt said:

    A mí me pasó lo mismo la única vez que he subido hasta la cima. También me topé con calima. La verdad que es una putada, sí señor. Otra vez será (para usted y para mí).
    Un saludo.

  3. Barraquito.net » Cuidado con los polvos said:

    [...] Leo en el blog de David como el diario 20 minutos nos advierte de una «peligrosa» ola de polvo africano que invade España espoleado por los cálidos vientos del desierto. Vaya, nosotros sufriéndolo una y otra vez sin enterarnos de lo peligrosos que son. Menos mal que este diario, el más leído de España (significativo ¿no?), nos avisa de su «peligrosidad». [...]