A Camilo

¿Quién lo mató?
Podríamos mejor preguntarnos: ¿quién liquidó su ser físico? Porque la vida de los hombres como él tiene su más allá en el pueblo.

Lo mató el enemigo… y lo mató su carácter. Camilo no medía el peligro, lo utilizaba como una diversión, jugaba con él, lo toreaba, lo atraía y lo manejaba; en su mentalidad de guerrillero no podía una nube detener o torcer una línea trazada.

No vamos a encasillarlo, para aprisionarlo en moldes, es decir, matarlo.

Ernesto Che Guevara a Camilo Cienfuegos, en el prólogo de La Guerra de Guerrillas